
Cada tanto me queda atragantado uno de esos temas medio jodidos a los cuales no les veo respuesta lógica. No se pueden explicar con un simple: “Y.. se equivocó” porque es demasiado evidente el error. O un “Y tal persona es así. ¿Qué querés?” porque hay códigos básicos de convivencia que uno debe respetar.
Me remito a la RAE copiando las dos definiciones que me interesan y vienen al caso:
confianza.
(De confiar).
1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
7. f. desus. Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio.
El Bar tenia una regla que casi era un axioma: “Entre los de la barra nos cubrimos”. La se porque por mucho tiempo trabaje ahí. No importaba quien era o como era: si uno se metía con alguien del bar esa persona era sacada.. en lo posible entera.
Y uno se acostumbra a eso. A esa suerte de hermandad. A esa seguridad de que uno, en realidad, no esta solo. Pero es una regla selectiva. No se cumple en todos los casos... aunque debería.
Una vez ese código fue quebrado y pude haber perdido a un amigo. Este sábado el código fue quebrado nuevamente y hubo una separación de menos de 10 metros entre un pelotudo que entro con una punta al bar y mi amigo el cual pudo haber recibido un fabuloso piercing de varios centímetros.
La gente del bar eligió y lo hizo mal. Y no entiendo esa decisión... Uno no deja entrar a su casa a alguien que quiso puntear a un amigo.
A ver si nos entendemos: El sábado, en el bar, dejaron entrar a un tipo que la primera vez quiso acuchillar a un amigo mió, a un empleado del bar y, a la vez, a un supuesto amigo de los dueños... todo en el mismo pack.
Así da gusto ir “al bar de siempre”. Si señor!. Total el nuevo lema podria ser: “Hey! Si quisiste acuchillar a uno de nuestros barmans.. pfff.. no te hagas drama que si tenés moto podes volver a intentarlo...”
Ahora hablame de la hermandad del metal y los códigos.














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